El pan integral, está asociado frecuentemente a dietas hipocalóricas, por lo que se piensa que engorda menos y ayuda a adelgazar, mientras que el pan blanco, es la versión más común que queda relegada a causa de este falso mito.
El pan blanco, en su elaboración solo utiliza harina, agua, levadura y sal, mientras que el pan integral utiliza una harina sin refinar que al ser más dura, requiere de grasas para conseguir una buena panificación.
Por otro lado, el pan integral conserva muchos más nutrientes debido a que el grano de trigo o del cereal usado para éste, se mantiene más entero, entonces, su aporte de vitaminas y minerales es superior.
No obstante, el pan integral no engorda menos ni provoca más pérdida de peso que si en su reemplazo comemos pan blanco.
El pan integral suele exigir mayor masticación porque contiene más fibra, por lo que brinda más saciedad y en este sentido, sí puede colaborar a perder peso. Sin embargo, las calorías son semejantes a las del pan blanco, pero su aporte de grasas es levemente superior.
El pan blanco tiene menos grasas, por lo que también puede incluirse en una dieta para adelgazar.
En fín, si tenemos problemas de dislipemias, colesterol alto, estreñimiento o diabetes, lo ideal es buscar la mayor ingesta de fibra y en este caso, controlando las porciones, siempre conviene escoger el pan de salvado, integral o con agregado de avena o semillas. En cambio, si sólo deseamos adelgazar o mantener una dieta sana, cualquiera de las dos versiones de pan pueden escogerse sin temor, pues el pan no engorda y resulta muy saludable su ingesta.









